UNA OCUPACIÓN FAMILIAR

Ramón y Christian Frabiani. Padre é hijo, trabajan codo a codo para producir miel de calidad.

Cuarenta años de experiencia como productor de miel avalan la trayectoria de una familia dedicada integralmente a su elaboración en nuestra localidad. Trabajar de forma extensiva con la producción de miel implica dedicarse íntegramente a ella y disminuir los costos de los gastos lo más amplio posible. Una de las opciones es reparar sus propios insumos para evitar tener que incorporar nuevos, cuando todavía es posible hacer producir los ya existentes. “En nuestro caso, nosotros llevamos adelante el trabajo del cuidado de las colmenas, pero también, por mi afición a la carpintería, manejo el armado y el arreglo de los materiales que se rompen. Eso hace que los costos disminuyan, pero para eso también es necesario ser ordenado en todo el proceso productivo”, resalta Ramón y muestra el galpón donde lleva adelante la extracción de la miel y las colmenas que construye el mismo.

 

Problemáticas

En éste momento del año y con la llegada del invierno las dificultades se intensifican, y eso mismo, requiere para los apicultores cuidados especiales. “Para tener un buen comienzo en la primavera es importante dejar durante el otoño, una buena invernada, así no gasta tanto insumo de azúcar para alimentarlas. La abeja en el verano hace su reserva de comida para pasar el invierno, y uno les brinda espacio y comodidad para que ellas produzcan más para poder cosechar. El punto es cosechar pero dejarle comida para que puedan reproducirse. Estoy de acuerdo con alimentar de manera artificial, pero es importante mantener una ración de miel y acompañarla con comida. Esto permite que las colmenas no se mueran, que se mantenga el número de abejas y crecer”, explica Ramón. Y continuando con la exposición, Christian resalta, “Nosotros dejamos miel para la época de invierno para que la colmena coma abundante y para que no se mueran. De esa forma no sufrimos grandes bajas de animales y no tenemos que comenzar la nueva temporada asumiendo el costo de tener que comprar nuevas colmenas”, destaca Christian.

Mejorar los costos

La ecuación es fácil, todo productor busca achicar costos para optimizar una mayor rentabilidad. Pero cada uno posee su fórmula. “Hace unos años le dije a mi hijo de encarar de manera intensa el negocio de la miel, sin desviarnos hacia otros rubros. Y hoy vivimos bien, mi familia y la de mi hijo, con el trabajo de la miel”, aclara Ramón.

Generar valor agregado sobre cada uno de los productos es un punto importante para aumentar la rentabilidad de los productos, pero en el caso de la miel, hay que tener en cuenta la estructura con la que se cuenta para generar nuevos productos. Así lo entiende Christian Frabiani cuando explica, “nosotros donde instalamos las colmenas, podemos producir propóleos, como también podemos hacer jalea real, pero para eso es necesario tener un criadero de reinas o mantener una estructura diferenciada para realizar ese trabajo. A su vez, eso implica tiempo que no puedo dedicarle a la extracción de miel porque son tareas distintas. Eso condiciona al apicultor a buscar el trabajo que más posibilidades brinda, que es la producción de miel”.

El precio de la miel

En comparación con el año 2013, durante éste 2014 se exportaron ocho mil toneladas menos de miel, lo cual indica que la producción de la última zafra sería entre un 15 y un 20 por ciento inferior comparada con la cosecha 2012/2013, cuando se obtuvieron casi 65 mil toneladas de miel a nivel nacional.

Actualmente, el precio de la miel es considerado bueno, por el monto al que llegó, pero es necesario ponerlo en relación con los costos y el consumo que le permite llevar adelante a cada productor, para comprender el desfasaje que contiene para éste. “Cuando comencé en el negocio, con la venta de un kilo de miel, el productor llegaba a comprar, un kilo de carne, un kilo de naranjas, y pan. Hoy se paga casi treinta pesos por kilo de miel en barril”, sostiene Ramón en voz alta y deja un silencio a modo de reflexión. Luego agrega, “hay que tener en cuenta el incremento en todos los insumos que tiene producir miel, como por ejemplo el combustible, el mantenimiento de las cajas, el alimento de las colmenas, los remedios. Son todos factores que aumentaron de forma exponencial  y también es importante sumarlos a los costos, porque de lo contrario, pareciera que el precio está por las nubes, pero en realidad, la rentabilidad no es tan grande”.

Al problema de los costos en los insumos, es importante agregarle algunas consideraciones relacionadas con la producción específica de miel, a esto se refiere Frabiani cuando explica; “el desarrollo de una agricultura sin flor, hizo que se viera afectado de manera notoria nuestro negocio, porque ahora, la obtención de miel por colmena es mucho menor que antes y  tenemos que trasladarnos a otras zonas para poder producir. Hoy quienes procesamos miel debemos tener en cuenta, que la floración decreció, lo que determinó la disminución de lo generado. Antes se extraían entre 80 y 90 kilos y hoy ese promedio bajó a 30 kilos con la misma cantidad de colmenas, entonces debemos manejar muy bien los costos”.